lunes, 23 de enero de 2017

Poesía de Miguel Ángel Sabatini

Miguel Ángel Sabatini: nació en Cutral Có en 1944. Es poeta y profesor de Pintura. Integró el mítico grupo de poetas Celebriedades, con el que recorrió la Patagonia y el sur de Chile ofreciendo espectáculos de música y poesía. Ha escrito los siguientes libros: Poemas rectangulares, Breve historia de amor, Los libros de Osiris 1 y 2, Poemas de clase media, El poema de amor de Nino, ExistOencia, Las palabras, las escaleras, Acoso textual, Diferentes caminos (Primer premio poesía Dirección Provincial de Cultura 2002), Sonetos non sanctos, El hartazgo, La mujer rubia de la playa, entre otros. La mayor parte de su obra poética permanece inédita.

LA BASURA PUEDE ESPERAR
Quien vive acá
qué se cree, la basura es vida,
todo desperdicio que huele a carroña,
todo encer que huele a lavandina,
todo lo es aquí utilizable
digamos reutilizable
cartón, botellas, diarios, calzados,
culos de botella con vino, gaseosa,
vinagre, aceite, agua mineral.
Todo es vendible también,
El arte de vender y comprar es posible aquí,
hasta se puede hacer arte con chatarra
y venderlo, qué más, hacer una Expo.
Quien vive acá que se cree,
tiene un mundo interior intelectual y anticuerpista,
tiene un mundo exterior con detritos y otros efluvios,
emanaciones, canciones, adornos,
deco, ratas, falta de energía, leña,
punteros, pelotas, despelotes, aguaceros,
fríos, heladas, insolación del desperdicio, gas butano.
Comer basura es fácil,
pruebe a abrir su propio tacho de desperdicios
y saque ese hueso de pollo carcomido
y másquele la poca carne que le queda.
¿Qué tiene de fantástico
este acto puro y ordinario?
¿Se cree que las bacterias
están esperando ese momento?
Si tiene miedo no lo haga,
usted es un cobarde.


ACOSO TEXTUAL
6
Quién susurra a veces, quién,
quién se obliga a molestar
dejar que la voz altere
el silencio, los rincones ajenos
donde se esconde más misterio:
cosas baladíes, dientes vibratorios,
timbre solo, secuaz del hálito,
menta de la voz cuidada,
suave, terciopelo,
viola agazapada tras la espalda,
sonar del misterio escondido.
Pero distingo entre los silencios
y las frases extrañas.
Susurrá el dolor,
el querer que te quieran,
que te noten, te aprecien.
Susurrá, aún lo no inteligible
tiene dueño.
Y querés el resguardo
de la verdadera palabra.
7
Tras de ella la estela más larga
o un laberinto en retroceso,
algunas preguntas que no se hicieron
algunas respuestas que no se dieron.
En realidad
fue querer tener un duro cuero,
pero compañero
mi alma está sobada.
8
El dolor pasa por el vacío
dejando pedazos de dolor,
en cada estación de tren
hay postes
como dolores
atravesando la tierra
el cemento,
en cada ahogo de tiempo
hay postes de dolor,
estación andén
poste poste poste
después el vacío de nuevo.
9
Tras la vuelta a la esquina
de una calle cualquiera
donde un aire fingido entra a bocanadas,
si es el recuerdo una imagen sin colores,
si es el recuerdo unos ligustros sin fondo,
unos pastos, unos pequeños árboles en movimiento,
unas setas entre las raíces externas,
una casa de madera, tan común, tan prefabricada,
una distancia insalvable de los seres
que la habiten y quizás no estén,
qué encuentro tan trágico entre el hoy y la memoria,
situaciones fortuitas fuerzan la evocación
y al evocar hay rasgos de derrota,
de pulseada constante desde el nacer
con los objetos y paisajes
que nos rodean latentes y punzantes,
por precaución hay saltos de la memoria
para realizar constelaciones de futuro,
sincretismo de la vista hacia arriba,
quizás allí la visión pueda
elegir aspectos trascendentes,
siempre que doy vuelta a una esquina
no miro a los costados.
12
En breve te contaré la historia
allí donde no existe el pasado ni el futuro,
guardada en el fondo de mí
donde se conjuga el recuerdo,
no hay lugares, no hay sitios
donde se habite completamente,
no hay donde el habla produzca
mal gusto en la boca,
no donde las veredas
transporten seres contrahechos,
allí donde los amigos se reunían
y el bar es el mismo
pero nadie ha vuelto.
13
Capaz que cuando se abre
la ventana de tu cerebro
multiforme, dice abra-cad-abra
y se abre en montículos de sol,
recorre sí, en contado margen,
una plena secuencia desvestida
de libertad, pero fatigada y
fustigada de palabrerío,
la ventana multiforme de tu cerebro
en tu cabeza movediza
sobre tu cuerpo estático,
cuando se abre tu cerebro
direccional, de facultad neta,
hace extensa tu mirada,
rea mirada circunvalante,
tu cara da vueltas
alrededor de tu cerebro.
14
Este desvivir es prolongar
un inmenso vacío
no cenizas de vacío
sí rememoraciones de él
parecidos, analogías, semejanzas,
no temblores de vacío
en donde se aplican
consideraciones y cálculos
por enésima vez del vacío,
sólo se multiplica por cero,
hasta un algo negativo
podría desviar el vacío,
una lágrima, una mueca
una pastilla o una visita a vos mismo.




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